miércoles, 27 de julio de 2011

Y otro verano más...


Otro verano que pasará sin poder estar juntos en la playa. ¡Con lo que a tí te gusta la playa!

Este año viajamos hasta Santiago para poder estar allí el día del Apostol y como cada año que lo hemos intentado, no vimos los fuegos desde la plaza del Obradoiro.

Y la última noche que te arropaba hasta después de agosto, antes de rezar tu oración te expliqué una vez más, que si el 3 de septiembre no aprobaba el examen, iríamos una semana a Albanchez, pero si aprobaba, no podriamos viajar hasta allí.

A.- Ya lo entiendo: cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos guardan mi alma. Jesús, te pido que mi papá no apruebe ese examen.

(...)

Y eso que aún no le he contado que si apruebo me tendré que marchar a vivir fuera unos meses.

miércoles, 20 de julio de 2011

¿Mascotas? Ella con respecto a él.


A mi hija y a mí nos gusta hacer cosas juntos. sobre todo a ella cuando quiere que le consiga algo.

Me gustaría haber podido ir más veces con ella a las barracas de las fiestas de San Fermín y que se hubiese montado más veces en más atracciones, pero este año solo hemos podido estar el último día (el económico).

A.- Papá te voy a decir algo, pero no le digas nada a mamá porque ella no te va a dejar venir conmigo.
P.- ¿Qué quieres?
A.- Ven y te lo enseñaré.

Evidentemente, la mamá se dio cuenta y preguntó si íbamos a lo del pez. Después de negociar un poco, mi hija y yo conseguimos convencer a mamá de que íbamos a ir a ver la caseta y si yo veía alguna posibilidad, provaría suerte solo una vez. Así que la mamá se quedó tranquila y acompañada del bebé y unos amigos con sus hijos; y mi hija, su tía y yo nos fuimos.

Para conseguir el pez había que encestar en una pecera pequeña y de boca estrecha una pelota de ping pon tirándola a una distancia de unos 200 cm (quizás era menos). Teníamos tres intentos; valoré las posibilidades y aunque estos feriantes, cada vez lo ponen más difícil, después de que ella fallara el primer intento, tiré la segunda pelota y encesté.

Cuando vi la cara de admiración y felicidad de mi hija al conseguirle el premio, creo que yo me llevé la mejor parte de ese momento.

Regresamos con todos los demás y ella le enseñó el pez a una amiguita:

A.- Mira. Mi papá me lo ha conseguido tirando una bola dentro de una pecera pequeña. Ahora tengo dos mascotas: ¡este pez y mi hermano!

jueves, 14 de julio de 2011

Otra pesadilla

Como siempre que Andrea tiene un mal sueño, luego despierta preocupada y con cara de pocos amigos.

A.- Hoy he tenido un sueño malo y no se si quereis que os lo cuente.

Desde que Paulo ha venido a casa las atenciones no guardan el mismo equilibrio, aunque nos afanamos en ello.

P y M.- Pues claro que queremos oir tu sueño.
P.- Ven aquí conmigo.

Después de acomodarla en mi regazo y de pedirles a su madre y a su tía la máxima atención...

A.- Ha sido muy feo. Mamá, Paulo, la tita y yo estabamos en el sitio de Gorgorito (en Conde Rodezno; San Fermin Txikito) y fuimos a un bar que estaba separado: los papás entraban en un bar que estaba así (con el dedo índice describe una especie de semi círculo) y el camarero me dijo cuando yo iba a entrar: "tú no. Tú con los niños al otro bar"; así que me fuí al otro bar con los niños de mi clase y yo gritaba para decirle a mi mamá, pero no me oía. El bar de los niños era así (describe otro semi círculo con su otro dedo índice), que estaba al lado, pero no estaban juntos y se empezaron a separar y yo gritaba más para avisar a la mamá y ella no me oía y entonces...
P.- ¿Qué pasó?
A.- Esto no os lo voy a contar..., bueno..., si quereis, sí lo cuento.

P.- Pues claro que queremos. Además, los sueños malos hay que contarlos con todos los detalles para que se vayan lejos lo antes posible.

A.- ¡Ah! bueno; pues entonces, como los bares se separaban y el camarero no me dejaba gritar más, pues..., empecé a llorar mucho y por eso estoy tan triste.

Después de un sin fin de preguntas sobre su pesadilla, todas ellas pensadas para quitar hierro al asunto, Andrea parece tranquilizarse y nos damos cuenta de que todo está en orden cuando al moverse su hermano ella corre para ponerle el chupete y darle un besazo, mientras su madre le pide con voz cansada: deja a tu hermano que se va a despertar y tiene que dormirrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

miércoles, 1 de junio de 2011

EL AMOR...


A.- Papá, mira, ese es un niño de mi clase.
P.- Ya. ¿Ese es el niño al que tú le gustas?
A.- Sí. Bueno creo que está enamorado de mí...
P.- (Puf!) ¿Y tú qué piensas de eso?
A.- No se. Yo no puedo controlar el amor que otros sienten por mí; lo que sí puedo, es controlar el amor que yo siento por otra persona.
P.- Claro, claro, eso mismo pienso yo (por decir algo..., vamos que...)

miércoles, 25 de mayo de 2011

La solterona de oro...



A.- Hoy me ha vuelto a dejar.


P.- Pero bueno. ¿No decías que ya no ibas a ser más su novia y que solo ibais a ser amigos?


A.- Ya, pero no querrás que cuando sea mayor no tenga hijos, ni marido, ¿verdad?


P.- Hija, no hace falta que te preocupes por cosas que aún falta mucho para que lleguen. Ahora solo tienes que preocuparte de ir al cole a jugar con tus amigos y amigas y pasarlo lo mejor que puedas. Y de paso, hacer un poco más de caso a tus padres.


A.- Para tí es fácil, pero yo no quiero ser mayor y estar sola. Yo lo paso mal pensando en eso.

Transcurridos unos tres días...

A.- Ya estamos juntos, otra vez. Vuelvo a ser su novia.
P.- ¿Otra vez? ¿Cómo? Si me habías dicho que te había vuelto a dejar.
A.- No. Era una broma.
P.- ¿Seguro?
A.- Bueno, ¿qué quieres? Papá, él es el que manda. Los chicos son los que mandan.
P.- Me parece a mí que no. Yo creo que sois las chicas las que mandais en muchas cosas y sobre todo en los novios...

Después de pensar un poco en mis palabras...

A.- ¡Ah, ya se! Las chicas somos las que llevamos dentro a los hijos, limpiamos la casa, hacemos la comida más rica y trabajamos ¿por qué tiene que mandar él?

¿Alguien tiene una respuesta a eso? Seguro que hay alguna, pero lo dificil sería convencer a mi hija de lo contrario a lo que ahora parce que piensa.

miércoles, 13 de abril de 2011

Un año mas; un primer último curso...


Un año más está a punto de pasar en tu vida estudiantil.
Desde aquella mañana (hace ahora 5 años y 4 meses, mas o menos) en la que mamá te dejó en brazos de tu cuidadora, en Pitufis (tu guardería), año tras año tus padres dejan todo de lado: apañan horarios, hacen malabares con los compromisos que puedan tener, dicen "no" a cosas a las que en otro momento habrían dicho "sí", en definitiva, el mundo parece que entra en modo "pause" durante el tiempo que dura un festival tuyo de Navidad o de final de curso.
Pero éste acto es especial. Va a ser la primera graduación a la que voy a asistir: la de mi hija. Para ella será su fiesta de graduación de Educación Infantil.
Excepto dos defensas de dos doctorandas realizadas en la UNA, no recuerdo ningún otro acto académico al que yo haya asistido.
Con permiso de las dos anteriores, creo que el acto de hoy va a superar con creces los suyos (amor de padre)

(...)

Y así ha sido: en el aire flotaba cierto olorcillo a nervios por parte de los padres que allí nos habíamos dado cita; incluso asistió una madre que acababa de dar a luz unas horas antes del comienzo del acto.
Con aire solemne, en primer lugar entraron el director del colegio El Redín y la directora del colegio Miravalles seguidos por las profesoras y a continuación vosotros. En ese instante se empezaron a oir murmullos llenos de exclamaciones quedas, mezcla de asombro, orgullo, nervios... Pero vosotros, con paso firme y decidio, con toga negra y birrete, con vuestro comportamiento intachable y con algunas mariposas en el estómago, disteis ejemplo a esa abuelita que no entiende la cámara digital (último modelito) de fotos y se pone de pié para echar una fotografía interminable que bien podría haberla hecho sentada y levantando un poco los bra-ci-tos (con mucho retintín) para así no molestar tanto a los que se sientan dos filas más atrás; disteis ejemplo a esos padres que por querer grabar una secuencia con su "Iphone 4 de 32 Gb en calidad HD" (más retintín), son capaces de ponerse en medio del pasillo, donde también estorban a los que estamos sentados dos filas más atrás y que a consecuencia de la abuelita anterior intentamos sacar alguna imagen inclinándonos hacia el pasillo; pero aún con todo, menos mal que tu madre es capaz de saltar por encima de todas las adversidades, plantarse al lado de la tribuna, llamar tu atención y conseguir "la foto", "tu foto".

¡FELICIDADES MUJERCITA!

De un padre orgulloso (¿se nota?)

lunes, 11 de abril de 2011

Descubrimientos


P.- ¿Hola?

A.- Hola papá. Mamá va conduciendo. ¿Dónde estas?

P.- En el trabajo.

A.- Y ¿qué haces?

P.- Pues trabajando.

A.- Ya, ¿pero qué haces?

P.- Pues... (¿cómo se explica algo a Andrea que no se quiere explicar aún?) ya te lo he dicho: estoy en el trabajo, delante del ordenador. Como siempre.

A.- Sí, eso ya lo sé, pero ¿me puedes explicar qué estas haciendo exactamente?

P.- Verás, ahora mismo estaba escribiendo un informe a mi jefe en el que le cuento lo bonita que es mi hija y los ojos tan azules que tienes...

A.- ¿A eso te dedicas? Por fin lo he descubierto: ¡tú eres un acusica de las personas!


Nota: ¡Puf!