viernes, 13 de julio de 2012

Te pusistes tan contenta al ver el contenido del paquete de correos que te había enviado tu tía Carmen María que quisistes llamarla enseguida para darle las gracias; pero no pudo ser, porque ella estaba trabajando a esa hora. Más tarde, a la hora de la comida, la llamamos y tú le pedistes perdón por no hablar con ella cuando llama a casa y le distes las gracias por los dos regalos: la minifalda y las sandalias. He de confesar que a mí también me gustaron, lo que no me gusta tanto es reconocer que te estas escapando, poco a poco vas dejando de ser mi niña, mi princesa..., vas creciendo y cuando te regalan ese tipo de ropa y te veo con ella puesta, no puedo evitar sentir una mezcla de "sí pero no"..., supongo que será algo parecido al Jin y el Jang de todos los padres. Y ahí estabas tú: con tu minifalda blanca y tus nuevas sandalias (las de la foto) dispuesta a salir a dar una vuelta por la zona de Conde Rodezno, donde los Sanfermines txiquis, con tu abuelo. Andrea (An).- Abuelo, creo que los chicos se van a fijar mucho en mí con esta minifalda y estas sandalias. Abuelo (Ab).- Por eso voy yo contigo. An.- Para espantarlos ¿verdad? (...) Al regresar, me contaste que por fin te pudiste subir en una atracción (saltos en colchoneta con arnes y unas cuerdas elásticas) a la que no te dejaban entrar el día anterior porque no dabas la talla, no llegabas a la marca de la vara que tenían para medir a los niños; pero claro, con la plataforma y el tacón de las sandalias, ese día tú sí pasastes esa marca y pudistes entrar a la atracción. Otro motivo más para estar alegre ese día..., supongo.

viernes, 2 de marzo de 2012

La Funcionaria Asesina



Hace ya casi dos meses que nos regalaron un CD de Alaska porque íbamos hacer un viaje y mamá se quejaba de que no teníamos música vairada para escuchar en el coche, que siempre era la misma. La verdad es que es cierto, la última vez que cargué el MP3 tenías 5 años.

(...)

Abrimos la página de youtube y buscamos la canción que más te gusta del disco: "La Funcionaria Asesina" y mientras la escuchas y ves el vídeo (hasta ese momento nunca habías visto a nadie vestido o peinado así) te dedicas a cantarla y bailar.

Buscamos otra canción de la misma artista: "La Bruja avería"

En el vídeo sale una Alaska un tanto descafeinada, aunque con las pintas habituales. Te quedas mirándola. No comentas nada.

Último vídeo: "A quién le importa"

Sin duda, es la Alaska más "rara". Después de cantar un poco la canción...

A.- ¿Alaska iba así por la calle?
P.- Es posible. Creo que sí, por eso cantaba esto de ¿a quién le importa?
A.- ¡Yo jamás iría por la calle así!

jueves, 9 de febrero de 2012

Preguntas que no se preguntan... ¿o sí?


A la salida de un centro comercial te encuentras con mucha gente: a unas las conoces y otras te conocen a tí y a veces, hasta te saludan.

María, una compañera de mi trabajo, cometió el error de encontrarnos ese día.

María (M).- Hola. ¿Este es tu hijo?
Tx.- Sí.
M.- ¡Qué grande está! y qué guapo...

Presenté a V y después...

Tx.- Y esta es mi hija A.

M.- ¡Qué ojos! Eres muy guapa también.

A.- ¿Estas embarazada?

M.- ¿Cómo?

A.- Que si esperas a un bebé.

María, soltera y sin compromiso, nos mira un poco desconcertada pues aunque lleva una ropa un poco amplia, no está gorda; y con una sonrisita un poco forzada..., casi entre dientes, contesta:

M.- No. No lo estoy.

Nosotros nos sorprendemos por la pregunta y aunque no ocultamos una sonrisa intentamos explicar a nuestra hija que hay cosas que no se deben preguntar, pero antes de que la madre o yo empezáramos a hablar ella vuelve a tomar la iniciativa:

A.- ¿Tienes novio?

M.- ¿Eh?.., pues no (nos vuelve a mirar)

A.- ¡Vaya! Pues si quieres, en internet hay un sitio donde tu pones tu nombre y puedes buscar un novio.

A María le entra un poco de prisa y entre sonrisas se despide y se marcha mientras nosotros empezamos a recriminarle a nuestra hija que ciertas cosas no hay que...

A.- Ya lo se papá, pero también me has dicho que solo tengo que hablar con las personas que tú o mamá hable; y esa persona ha hablado, por eso yo le he preguntado.

*Dias después, bromeando, la compañera me aseguró que ese día estuvo pensando en la sugerencia de mi hija y que incluso le contó a su madre que hasta las niñas de 7 años eran capaces de oler a las "solteronas"

La vida es una tómbola


Eso decía Mari Sol en su película hace unos cuantos años atrás, pero ahora...

El camino hasta el cole de Andrea en Cizur Mayor, por las mañanas está lleno de padres y autobuses que llevan a los niños y niñas a todos los colegios que hay por el recorrido que hacemos. Esto se traduce en atascos, domingueros varios, conductores nerviosos, impetuosos y otros como yo...

En el semáforo de Plaza de los Fueros:

A.- Papá, está en verde, ¿es que no lo ves o es que no te das cuenta?
De nada sirve explicarle que aunque el semáforo esté en verde, si el coche que hay delante no arranca, nosotros no podemos pasarle por encima.

En la rotonda de Sancho el Fuerte con Erlotokieta o San Juan Bosco:

A.- Pero, ¿por qué paras? tira antes de que llegue aquel coche que si no estaremos parados un rato y vamos a llegar muy tarde.
Tampoco parece interesarle la norma de que el vehículo que está circulando por la rotonda tiene preferencia sobre nosostros.

En la rotonda de calle Esquiroz con Iturrama.

A.- ¡Bah! Está claro que hoy llegaremos tarde otra vez. Si no te metes poco a poco dentro de la rotonda, los coches no te dejarán pasar.

¡Puf!

Por la carretera de la Universidad:

A.- Papá no hace falta que te pegues tanto a los árboles, los otros coches también tienen que apartarse.

En la rotonda pequeña de la carretera de la Universidad con la carretera que va a Cizur:

A.- Claro. Ahora vas a dejar pasar a ese autobús y seguro que nos hará ir muy lentos.

Sin comentarios.

(...)

Otro día, cuando regresábamos del colegio mamá y yo decidimos ir al Carrefour y al llegar a la altura del Colegio Mayor Santa Clara, en el cruce que hay al lado, yo decido girar para ir hasta la Avenida Aróstegui. Allí hay que hacer un Stop y con todos los autobuses de la mañana regresando a Pamplona, padres con prisa, domingueros varios (da igual que sea lunes o viernes...) arrancar en ese sitio es complicado para mí.

Mamá.- Ahora pudes. Arranca ya. ¿A qué esperas?
Papá.- No. Ahora no puedo.
A.- ¿Cómo que no? Si no venía nadie. Arranca ya papá.

La mamá se ríe un poco.

A.- Pero dale ya. Que van a venir otros coches y no vas a poder pasar. Que no viene nadie.
M.- Hasta la niña te lo dice.
P.- (Paciencia)

Una vez iniciada la marcha...

A.- Papá, ¡cómo conduces! parece que te dieron el carnet en una tómbola.

viernes, 30 de diciembre de 2011

El gato con botas... y ella también


Antes de Nochebuena y antes de la noche de Reyes Magos, dependiendo si estamos en casa o casa de los abuelos, siempre estas un poco nerviosilla por aquello de los regalos (supongo). Este año, nos ha tocado pasarla allí, con tus abuelos, tu madrina, tus tias F. y C. M. y tu hermano y padres.

Un par de dias antes paseábamos por Santiago con tu tía Pi...

Pi.- ¿No me dijistes que habías pedido a Papá Noel unas botas?
A.- Sí. Mira ese escaparate, mamá ¿podemos pasar a ver esas botas?

Antes de que tu madre contestara, tu tía te pasó dentro para que te probaras algunos modelos. Yo esperé fuera con tu hermano, que iba dormidito en el carro.

Después de un rato, salisteis tú y tu madre de la zapatería...

A.- Por favor mamá cómpramelas, cómpramelas que son chulísimas.
M.- Pero ¿cómo te las voy a comprar? si dentro de dos dias viene Papá Noel, pídeselas a él y si has sido buena...
A.- Tú siempre estas igual, nunca quieres comprarme nada de lo que te pido.
M.- Mira, vamos hacer una cosa: vamos a ir al cajero automático y si hay suficiente dinero, venimos y te las compro y si no hay dinero pues tendrás que esperar a la Nochebuena.
A.- Vale.

Fuimos hasta un cajero próximo mientras Pi y tu abuela quedaban un poco rezagadas y cuando tu madre salió del cajero te dijo que solo había un euro en su cuenta y que como las botas costaban muchos más, que sería mejor pedírselas a Papá Noel.

Mamá entró a un estanco a comprar tabaco y tú con ella.

A.- Papá, ¿sabes cuánto se ha gastado mamá en droga?
P.- Será en un paquete de cigarros, ¿no?
A.- Bueno, sí. Se ha gastado 3'94 euros y luego dice "la tía" que no tiene dinero para mis botas ¿te lo puedes creer?...

Las casillas del parchís


Supongo que como cualquier otra niña, cuando mi hija pasa mucho tiempo en casa sin salir a un parque o a pasear, el ambiente familiar se empieza a cargar un poco y casi siempre, ella termina castigada.

P.- Como sigas así te voy a castigar sin ver dibujos animados, 2 días. ¿Qué te pasa, que estas tan nerviosa?

A.- Te tengo que contar algo que yo sé que no te va a gustar nada.

P.- Bueno, cuanto antes lo hagas, antes pasará lo que tenga que pasar. No te preocupes y cuéntame qué te ha pasado.

A.- En el colegio, en el patio del colegio, he vuelto a pegar a una niña.

P.- ¿Te ha pegado ella primero a tí?

A.- No. No me ha pegado pero...

P.- Pero bueno, ¿cuántas veces tendremos que decirte que no se ha de pegar? Tienes que intentar defenderte si te pegan a tí, pero no tienes que iniciar ninguna pelea ni ser una pegona.

A.- Pero es que me sacan de mis casillas papá; yo tengo 10 ó 14 casillas nada más y cuando se me gastan tengo que pegar...

viernes, 11 de noviembre de 2011

No hay 2 sin 3


Esta vez sí. Por ahora sí. Esta vez sí que has roto el tópico que dice eso de que "no hay dos sin tres". Digo esto porque era la segunda vez que intentábamos que el médico te quitara de la cara un quiste y lo consiguió.

En principio fuimos para que ingresaras a las 13.00 horas y yo pensaba que saldrías pronto, pero la cosa se alargó (lo hicieron con anestesia general) y hasta que no cenastes y tolerastes los alimentos ingeridos, no te dejaron marchar a casa.

El día fue largo, bastante largo, pero creo que mereció la pena.

Hoy viernes, (día 11, del mes 11, del año 11) te has levantado muy contenta y muy preparada para ir a la excursión de tu colegio (a la Foz de Lumbier). Hoy no te dolía nada y todo era perfecto.

Confío que la noche será más o menos igual y que no te sobrevenga ningún dolor ni ninguna molestia.

¡Prueba superada!..., supongo.

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Qué es eso?


Mafalda dijo que el título de padres e hijos son los únicos que se dan a unos y a otros al mismo tiempo.

El colegio al que va mi hija mayor suele ofertar cursos a padres. Estos cursos sirven para formarnos e informarnos de cosas que estan pasando y cosas que le pasaran a nuestros hijos según vayan creciendo. En el último se han tratado temas muy, muy interesantes, como por ejemplo el tema de las drogas (por ejemplo: existen distintas formas de coger un "pedo" sin que te huela el aliento a alcohol, una de ellas es impregnar un tampax en vodka e introducirlo en el ano (chicos) o en la vagina)

Nunca se está del todo preparado para según qué preguntas y cuando crees estarlo...

A.- Papá, ¿qué es la droga?
P.- ¡Vaya! Pues eso es una cosa muy mala que puede llegar a matarte si la tomas.
A.- Pero si puede llegar a matarte ¿por qué la toma la gente?
P.- Imagina que un día vas a un parque y encuentras allí a una niña muy guapa y muy simpática. Las dos jugais y jugais y lo pasais fenomenal. Pero se hace de noche y tú quieres volver a casa a cenar y a ver a tu mamá, a tu papá y a tu hermano; y la niña con la que tan bien te lo estas pasando, te coge de la mano, te sonríe, te mira dulcemente y te dice: no te vayas, quédate conmigo. ¿Tú te quedarías con ella?
A.- Hombre, si la niña es mi amiga y me lo paso tan bien con ella, sí me quedaría.
P.- Ya. Pero ¿crees que una niña que no te deja volver a ver a tu familia y que no te deja comer es tu amiga?
A.- Pues no. Una amiga me dejaría ir a mi casa.
P.- Pues la droga no te deja volver a ver a nadie, no te deja pensar, ni comer, solo hace que pienses en tomarla, en estar con ella y lo peor es que te engaña, te hace creer que si no la tomas te puedes morir, pero en realidad es al revés, cuanta más droga tomas, más cerca de morirte estás. Son tan fuertes, que solo hay que tomarlas una vez para que tu cabeza y tu corazón ya no quieran nada más.
A.- ¿Ni si quiera a mi familia?
P.- Ni si quiera a tu familia.
A.- ¡Pues qué tontos son los que toman drogas! La familia es mucho más importante. La gente tendría que saberlo.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Suspiros


Hace unos años (no muchos) tuve que ir a urgencias médicas porque tenía un padrastro infectado. Dolía mucho..., muchíiiisimo. Eran las 5 de la madrugada (más o menos) y allí llegué sujetándome la mano como si me la hubiera amputado de un bocado un pastor alemán enfurecido.

Después de aguantar las miraditas de las enfermeras y escuchar lo que me iban hacer (pincharían la carne muerta con una aguja y después presionarían para que saliera el pus -muy abundante y doloroso..., jo!-) me negué; les dije que a mí no me pinchaba nadie y menos en mi padrastro infectado y mega-dolorido si no era con anestesia.

No se si me creyeron, lo que sí sé es que cuando me dijeron que me marchara si no quería hacer eso, les dije que procedieran si esa era la única solución.

Recuerdo que se acercó a mí una enfermera mal encarada con una aguja que debía medir unos 55 centímetros (más o menos). Casi pierdo el conocimiento y lo siguiente que recuerdo es que estaba gritando más que la chica de la película de King Kong (la de blanco y negro) y eso que aún no me habían pinchado..., para mi vergüenza, me expulsaron de urgencias y me dijeron que la próxima vez que tuviera que ir a urgencias, primero viera qué médico había y si estaba el Doctor (no me acuerdo) que hiciera el favor de no ir.

Cuento todo esto para que cuando lo leas, te des cuenta que todos hemos pasado malos ratos con los médicos. Yo, que soy hiponcondríaco confeso, he pasado varios (pero éste es el más escandaloso y vergonzoso que recuerdo).

(...)

Hoy me siento especialmente orgulloso de tí.

Hoy era el día en el que teníamos que ir a la Clínica San Miguel para que un cirujano plástico te extirpara un bultito de grasa que hay en tu mejilla.

Llegamos un poco tarde (para variar) y después de esperar un poco, mamá te dió un calmante y a continuación te llamaron.

Mamá te ayudó a cambiarte: te puso la bata, el gorro de plástico y los zapatos de plástico.

Nos despedimos con un besito en la entrada al quirófano y después te marchastes cogida de la mano de una enfermera.

Pasados unos minutos, salió el médico y nos dijo que no había podido ser; que te habían puesto la anestesia local, pero que te pusistes muy nerviosa (llorabas y temblabas) y no quiso empezar porque no sabía si podría terminar.

Mientra que él me contaba, tú gritabas llorando a mamá:

A.- ¡Me han mentido! Me han dicho que todos eran muy simpáticos y ahí no hay nadie simpático y me han hecho muchísimo daño... ¡Me han pinchado con una guja muy larga y muy fina!

Lo de orgulloso es porque con 6 años tú sola fuistes capaz de entrar en un quirófano lleno de extraños que te pincharon en la cara y fuistes capaz de aguantar (¡empecé a llorar durante el pinchazo!, antes no -decías-) mucho más de lo que aguantó tu padre.

lunes, 31 de octubre de 2011

Parentescos parecidos


Andrea explica a su amiga J. que pronto van a venir Natalia y Javi a visitarla.

J.- ¿Y qué son para tí?
A.- Pues mi prima y Javi.
J.- Ya. Pero Javi ¿qué es de familia?
A.- No sé. Yo no entiendo de cosas de esas de la familia.
J.- ¿Por qué no lo sabes?
A.- ¡Yo qué se!; será mi "primo callejero". Como no es de la familia...

viernes, 21 de octubre de 2011

Conociéndote

El denominador común, en estos años académicos, ha sido el enfrentamiento a la autoridad (a tus profesoras).

El primer año de infantil, parecía que te automarginastes y querías ir por libre (supongo que todo era bastante distinto a la guardería); el segundo año, escuchastes varias veces la pregunta: ¿qué prefieres: ser mayor o pequeña?; el tercer año el suelo del rincón de los percheros de las batas y tu dedo, fueron tus compañeros en varias ocasiones. Las tres profesoras coincidían: "tiene caracter", "es mejor no ir de frente con ella", "hay que dejarle su espacio", "hay que darle responsabilidades"...

Este primer año de primaria no iba a ser distinto:

Profesora (Pro): Para salir al patio, os vais a poner el jersey y el abrigo, porque hoy hace frío.
A: Mi mamá me ha dicho que me quite el jersey porque hace calor.
(Su mamá: Al llegar a clase, quítate el jersey porque hará calor, pero ahora póntelo para ir hasta el cole)
Pro: Ya. Pero tu mamá no está ahora en clase, así que abrígate para salir al patio.

Tú, que cuando crees tener razón no paras aunque todo lo que hay a tu alrededor se desmorone delante de tus narices, continuastes empeñada en lo que creías que tu madre te había dicho y tu profesora terminó por castigarte: terminastes sentada, con los brazos cruzados (sin hacer nada) en una clase de 3º de infantil, casi una hora, hasta que te calmastes y te distes cuenta de que igual era mejor ir a pedir perdón y admitir (ya sea justo o injusto) que a una profesora hay que obedecerla primero y después ya se hablará con ella (si hay algo de qué hablar).

Supongo que la primera tutoría de este año, vamos a oir cosas parecidas a las de años anteriores. Ya veremos...

lunes, 17 de octubre de 2011

PROMESAS


Desde que nació tu hermano (y bastante antes también) tú asumistes el papel de mayor y como tal ejerces.

Unas veces te enfadas por tonterías y piensas que tu vida sería mejor sin tu hermano, pero la verdad es que cuando os veo jugar juntos es difícil no pensar en lo feliz que tú haces a tu hermano y biceversa.

(...)

P.- ¿Y en el patio del colegio cuidarás de él?
A.- Por supuesto.
P.- Seguro que lo harás muy bien.

Con semblante serio, mirada profunda y gesto solemne cual rey medival invistiendo a un hidalgo caballero, alargaste la mano derecha y tocándole el hombro...:

A.- Hermano, prometo que tu vida no estará llena de moratones como la mía. Yo te defenderé.
P.- Tampoco habrá sido para tanto. ¿Te pegaban mucho en el patio?

Con el mismo aire de solemnidad gira la cabeza y contesta:

A.- Papá. Una vez fueron 4 contra 1 y el número 1 era yo...

PD.- Lo que no le pregunté ni me contó, fué cómo terminaron "el número 4"

viernes, 14 de octubre de 2011

El duende


Cuando tenías 18 o 20 meses me quedé observándo cómo bailabas delante de la televisión. También te miraba tu abuelo E. Se me ocurrió comentar en voz alta lo que pensaba en ese momento: "como te guste la fiesta y la noche igual que a tu padre y a tu madre le ha gustado, la llevo clara contigo..." y tu abuelo me contestó: "me parece que tan solo con la tercera parte de lo que fue su madre, ya tendrás bastante..."

(...)

Esta semana ha sido un poco extraña: desde el sábado estuvimos con los horarios un poco revueltos debido a las fiestas del Pilar 2011 y si a todo esto le sumamos la visita inesperada de tu tio y S...

El caso es que no se si por una cosa o por la otra o si por todas juntas, has llegado a subirte a la parra y más arriba..., vamos que te has columpiado más alto que Heidy.

Llegastes a decirle a mamá que cuando ella fuera vieja, la tirarías por la ventana (espero que cuando leas esto te sorprendas tanto como nosotros, cuando te oímos decir eso).

Y claro, tanto tensastes la cuerda que al final se rompió y el castigo que te impuso tu madre fue el de no asistir a las clases de sevillanas que te había prometido dias antes, cuando presenciastes a un coro Rociero actuar en la carpa del patio.

Hacía mucho tiempo que no te veía llorar y ese día tu corazón estaba en cada lágrima, cuando llorando de rabia decías:

A.- ¡Mamita, no!, eso no, por favor. Que no he ido ni un solo día. Déjame ir tan solo una vez (...) Si me porto bien, ¿cuándo podré ir a baile?
V.- Te he dicho que ya no te voy a dejar ir a baile. Ese es tu castigo.

Y tú seguías llorando. Pero eso fué el detonante para que pararas de hacer las cosas que hasta ese momento estabas haciendo y que nos empezaban a poner de los nervios. Ese castigo fué para tí como un dardo anestésico para un caballo desbocado.

Por la noche me enteré que le contastes a Marga lo del castigo y no se si ella tuvo algo que ver o si por el contrario fue cosa de tu madre, el caso es que por la noche me hicistes una demostración de cómo hay que poner las manos al bailar sevillanas y cómo hay que empezar con el pie derecho a bailarlas.

P.- ¿Pero tú no estabas castigada?

(Sin parar de mover las manos, momento: cojo una manzana, la muerdo, la tiro y la piso)

A.- Hemos hecho un trato mamá y yo. Hemos cambiado el castigo del baile por 15 dias completos sin televisión.

No se yo qué pensar... Ojalá y el duende que llevas dentro se quede pequeño y estas decisiones no le hagan crecer hasta convertirlo en un monstruo

domingo, 9 de octubre de 2011

INTUICION FEMENINA


Una mujer con bestido bastante ceñido y más que "considerablemente corto" que dejaba poco a la imaginación, bajaba las escaleras a toda prisa.

Mentiría si dijera que no la miré (entre otras cosas porque tuve que apartarme para que no nos arroyara) y sí, también la miró A., hasta el punto de que giró completamente la cabeza hacia atrás y casi todo su cuerpo.

P.- ¿Qué miras? No hace falta mirar así a las personas.

Me hizo un gesto con su mano derecha para que pusiera mi oido a la altura de su boca y con voz queda me dijo:

A.- Esa chica va a buscar un novio...

Ni se me ocurrió preguntar por qué o cómo había llegado a esa conclusión. Supongo que hay respuestas a las que un padre ha de estar preparado y yo no se si lo estoy o si quiero estarlo aún...

viernes, 30 de septiembre de 2011

Diferencias


A la edad de mi hija, lo normal (supongo), lo que solían preguntarme las personas de mi entorno era aquello tan odioso: ¿a quién quieres más a tu mamá o a tu papá?, ¿a quién quieres más, a tu abuela N. o a tu abuela J.?... Y como odiaba ese tipo de cuestiones (amén de otros motivos), el otro día, en una de nuestras conversaciones:

P.- ... Entonces tú qué piensas, ¿es más importante querer o amar?
Rápida como el viento y vivilla como ella sola, contesta sin dudar:
A.- ¡Querer!
P.- No está mal, pero ¿por qué piensas eso?
A.- Porque querer es para toda la vida y amar es estar ahí, haciendo el tontete todo el rato y haciendo así (empezó a dar innumerables besos al aire) y no piensas en nada más.

NOTA: Si no quieres saber, no preguntes; y yo no quise seguir preguntándole nada más sobre ese tema..., por ahora.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Con paso firme...


La pasada noche, en casa de la familia G. A. no se ha podido dormir muy bien. Mi hija se ha levantado como unas tres veces por sus problemillas con la laringe y los mocos que le obstrullen las vías respiratorias.
Esa noche no funcionó la cebolla partida encima de la mesita. Así que ha tocado levantarse para ayudarla y para darle un poco de jarabe.
Como resultado, una mañana más, la primera de este curso, hemos llegado tarde al cole.

A.- Papá, no puedes acompañarme hasta la puerta de clase.

Esa norma ya la concía de boca de mi mujer, pero quise oir la explicación de ella.

P.- ¡Ah! y, ¿hasta dónde puedo acompañar a mi hija dentro del colegio?
A.- Hasta el final de la rampa esta bien, más allá...
P.- ¿Por qué no puedo ir más allá?
A.- Papá, soy una niña de primaria. Ya soy mayor y tú sabes que puedo ir hasta clase yo solita.
P.- Pues vaya. ¿Puedo darle un beso a mi hija mayor de primero de primaria?
A.- Pues claro que sí. Aunque sea mayor, te quiero igual.

Que conste que me ha costado un mundo aguantar la compostura.

Y allí me he quedado, solo, en el final de la rampa, según sus instrucciones, después de recibir su hermoso beso de despedida, observando cómo se encaminaba hacia la puerta de entrada del colegio con paso firme y seguro, sin volver la cabeza atrás.

Así es mi hija...

viernes, 16 de septiembre de 2011

Cambios que te cambian y nuevos comienzos.


Supongo que esa noche dormistes poco y mal, porque por la mañana temprano, a las 7 de la mañana, más o menos, aparecistes frotándote los ojos y me pedistes que te ayudara a ponerte la ropa y prepararte "al punto" para llegar al colegio rápido.

Los dos andábamos un poco despistados a nuestro regreso de Almería ese fin de semana. El colegio empezó el jueves anterior, el día 8 de septiembre, pero tú empezastes el lunes, día 12 y yo andaba despierto a esas horas porque pensaba que tenía que ir al trabajo esa mañana, pero al llegar a la oficina me dijeron que hasta la tarde no tenía que ir; regresé a casa y pude acompañarte en tu primer día de primaria.

Tu madre y yo hicimos apuestas pensando cuál sería el día en que tu profesora nos llamaría para hacer alguna tutoría por tu comportamiento. Lo hicimos, porque con la llegada de tu hermano, este verano había sido un poco más movidito de lo normal para tí y todos lo notábamos.

Pero una vez más has podido sorprender a tus padres. Ha llegado el viernes, ¡tu primera semana en 1º de primaria y tu profesora no nos ha llamado!

Muchos cambios sí, pero con ese corazón y esa fuerza que tienes, vas a poder con todo lo que te propongas.

La Princesa destronada.


Es difícil. Tiene que ser difícil.
Hay que meterse en la piel de mi hija para entender ciertas cosas que dice y otras que hace.

Hace tiempo, antes de que naciera mi hijo, le dije una noche que dentro de poco, tendría que arroparla a ella y al hermano. Su respuesta fue muy clara: mamá es mamá, la hermana es la hermana, pero mi "papini" es mi papá...

Esto, que podría entenderse como una declaración de intenciones futuras, solo fue el comienzo, el inicio de la caída. Ahora vamos por el momento:
A.- ...desde que ha venido P. a esta familia, me ha arruinado la vida...
V.- "Él ha venido para quedarse y para llenar la vida de todos nosotros".

Lo intentamos. Su madre y yo luchamos por incluirla, porque siga sintiendose especial e imprescindible. Hacemos que participe en todas las cosas cotidianas: el baño, el cambio de pañales, los juegos, que hable con él, desde el principio dejamos que lo coja..., pero sigo pensando que tiene que ser difícil para ella.

Los momentos que pasamos a solas tú y yo han aumentado, por eso se que hay dias malos, pero también hay dias buenísimos en los que te sientes muy feliz porque él esté aquí.

A.- Papá, ¿los hermanos se pueden casar? Es que es tan blandito que me lo comería y le quiero tanto...

(...)

Tú, siempre serás especial para nosotros y tendrás tu trono en nuestro corazón.

viernes, 29 de julio de 2011

Y lo que tenía que pasar.... pasó.


En un acuerdo tácito entre tu madre y yo, pactamos que solo te diríamos que cogieras a tu hermano en presencia de un mayor. No queríamos, ni queremos prohibirte que cojas a tu hermano, porque te conocemos y sabemos que eres capaz de eso y mucho más.
Pero todo tiene un límite y tú has llegado a él hoy.

Según me ha contado tu madre, cuando ibas a dejar al niño en la amaca, se te ha escurrido y se ha dado un golpe (creo que pequño, porque casi estaba ya en la amaca) en uno de los barrotes de metal laterales. Y claro, esto ha dado pié a tus abuelos y no sé si a más gente de los presentes, para emprenderla a grito "pelao" contigo.

Según me ha contado tu madre, tú misma te has autocastigado yéndote a tu habitación a acostarte, mientras el niño lloraba desconsoladamente. Pero lo que no me ha sabido aclarar tu madre, es si el niño lloraba de dolor o por el sustos de los gritos contra tí; quién sabe, quizás con su llanto estaba diciéndoles a todos: ¡No gritéis a mi hermana que me asustais a mí!

No te preocupes, cuando sea mayor se lo preguntaremos (;-)

De todas formas, creo que tu madre te ha vuelto a recordar que es bueno que cojas a tu hermano, pero siempre que haya un mayor cerca de tí..., por si acaso.

miércoles, 27 de julio de 2011

Y otro verano más...


Otro verano que pasará sin poder estar juntos en la playa. ¡Con lo que a tí te gusta la playa!

Este año viajamos hasta Santiago para poder estar allí el día del Apostol y como cada año que lo hemos intentado, no vimos los fuegos desde la plaza del Obradoiro.

Y la última noche que te arropaba hasta después de agosto, antes de rezar tu oración te expliqué una vez más, que si el 3 de septiembre no aprobaba el examen, iríamos una semana a Albanchez, pero si aprobaba, no podriamos viajar hasta allí.

A.- Ya lo entiendo: cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos guardan mi alma. Jesús, te pido que mi papá no apruebe ese examen.

(...)

Y eso que aún no le he contado que si apruebo me tendré que marchar a vivir fuera unos meses.